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Congreso Internacional dedicado al mal de Hansen en el Vaticano

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Roma, 15 junio 2016.-Del 9 al 10 de Junio, tuvimos la oportunidad de participar en el Vaticano del Congreso Internacional “Para un cuidado integral de las personas afectadas por el mal de Hansen respetando su dignidad” en el que participaron alrededor de 200 personas de distintos países y confesiones religiosas (Catolicismo, Judaísmo, Hinduismo, Budismo, Islamismo). Este congreso, organizado por el Consejo Pontificio para los Agentes Sanitarios, con las Fundaciones “El Buen Samaritano” y “Nippon Fountation”, la Orden de Malta y la Fundación Raul Follereau, se realizó en el marco del Jubileo de los enfermos y personas con discapacidad, convocado por el Papa Francisco del 10 al 12 de junio, en este año de la Misericordia.

 

El mal de Hansen, conocido comúnmente como Lepra, sigue afectando actualmente a muchas personas en el mundo, principalmente en zonas de África, Asia y América. Entre las mayores dificultades que afrontan quienes padecen esta enfermedad, que puede ser curada totalmente si se detecta a tiempo, están el gran desconocimiento de la misma y los muchos prejuicios y percepciones erradas que impiden que dichas personas puedan reintegrarse en la sociedad y participar de los derechos y deberes que tienen como tales, además de vivir según su dignidad de hijos de Dios. Por nuestra misión, este evento nos ha dado muchas luces para la misión que tenemos sobre todo en Angola, donde hace 11 años venimos trabajando en el campo de la salud, y también en la pastoral y promoción humana en diferentes aldeas, en algunas de las cuales sus habitantes tienen o han tenido esta enfermedad.

Nuestra Coordinadora General, la hna. Carmen Cárdenas, fue invitada a participar de este Congreso y nos comparte su experiencia “He podido conocer aquí a varias personas que han tenido lepra y que han sufrido mucho por esta enfermedad, entre ellas hay católicos, hinduistas y budistas, ellos con la ayuda de otros pudieron recuperarse y reinsertarse en la sociedad y actualmente promueven diferentes iniciativas para ayudar a otras personas que sufren lo mismo; me conmueve ver cómo de su propio sufrimiento han sacado lo mejor de sí para darlo a los demás, sus testimonios fueron realmente conmovedores y a la vez llenos de esperanza.También ha sido edificante conocer y dialogar con personas de bien que han puesto sus dones y recursos al servicio del mundo y no escatiman esfuerzos para promover diversos programas y proyectos de ayuda y cooperación, pues son conscientes de que este mal daña profundamente a la persona en su valor y relación con los demás a causa de las secuelas visibles que quedan”.

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Ha sido especialmente significativa la acogida de los participantes de tan distintas realidades en el corazón de la Iglesia Católica “me alegraba ver a todos los participantes acogidos y alentados por la Iglesia, el esfuerzo de los organizadores hizo posible que el Congreso se realice en un ambiente de cercanía y cooperación mutua, pienso que silenciosamente el Espíritu Santo actuaba en todos según sus realidades. Esta experiencia ha sido un regalo de Dios, un aliciente para nuestra misión con los frágiles y enfermos, una bendición que a la vez nos compromete a seguir esforzándonos por servir mejor a nuestros hermanos necesitados que sufren de diversas maneras y estar muy abiertas a lo que Dios nos pide sobre todo en nuestra misión en lugares como Angola y Filipinas” comenta la Hna. Carmen.

Toda esta experiencia de encuentro y de jubileo en favor de las personas enfermas y discapacitadas terminó con la celebración de la Eucaristía presidida por el Papa Francisco en la plaza San Pedro donde se congregaron miles de personas enfermas y agentes de salud de distintos lugares del mundo; el Santo Padre tuvo unas hermosas y profundas palabras de consuelo, cariño, aliento y gratitud desde el Evangelio para todos y finalmente nos dio su bendición.